Oracle despide a 30.000 empleados y solicita 3.126 visados H-1B: la correa legal que reemplaza a trabajadores que sí pueden marcharse

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Oracle no solo ejecutó uno de los mayores recortes de plantilla de su historia. Lo hizo de forma quirúrgica y simultánea con la solicitud de miles de visados H-1B. El 1 de abril de 2026, decenas de miles de empleados recibieron a las 6 de la mañana un correo electrónico que les comunicaba su despido inmediato y les bloqueaba el acceso a los sistemas. Horas después, los datos públicos de USCIS revelaron que la compañía había presentado 3.126 peticiones de visados H-1B para los ejercicios fiscales 2025 y 2026. No se trata de coincidencia. Es estrategia.

El timing explosivo: despidos masivos por email y peticiones de visas

Los despidos afectaron a entre 20.000 y 30.000 personas en todo el mundo, con un impacto directo en Estados Unidos. El mensaje corporativo habló de “cambio organizativo” y “necesidades actuales del negocio”. La realidad es más cruda: Oracle reportó un aumento del 95 % en beneficios netos y una subida del 22 % en ingresos. Los recortes no responden a una crisis. Responden a la búsqueda de mayor margen. Mientras cortaba cabezas con experiencia y capacidad de negociación, la empresa presentaba miles de solicitudes para importar mano de obra atada legalmente a su nómina.

El mecanismo H-1B: la correa que ata al trabajador extranjero

El visado H-1B, creado en 1990 para cubrir supuestas brechas de talento, se ha convertido en la herramienta de control laboral más eficiente jamás legislada en Estados Unidos. El trabajador extranjero no puede cambiar de empleador sin perder su estatus legal. Tiene 60 días para encontrar nuevo sponsor o abandonar el país. No puede negociar salarios con libertad. No puede organizarse ni amenazar con marcharse. Es mano de obra cualificada y, sobre todo, dócil. Oracle no contrató talento escaso. Sustituyó a empleados que podían irse por empleados que legalmente no pueden.

El precedente de Disney que abrió la puerta

Esto no es nuevo. En 2015 Disney obligó a 250 trabajadores estadounidenses de TI a formar a sus propios reemplazos H-1B antes de recibir la indemnización. Los afectados demandaron. Un juez federal desestimó la demanda en 2016. El Congreso guardó silencio. Ese fallo se convirtió en manual de recursos humanos para cada gran corporación estadounidense. Oracle simplemente abrió la carpeta y aplicó el modelo a escala. El mensaje es claro: el sistema legal permite desplazar mano de obra nacional siempre que se cumpla la formalidad de la petición H-1B.

IA: la narrativa que oculta la supresión salarial

La excusa oficial es siempre la misma: inteligencia artificial, automatización, eficiencia. Oracle no oculta que parte de los recortes financian inversión en IA. Pero la IA no solicita visados H-1B. La IA no firma contratos de trabajo. La IA no es el actor que está desplazando al trabajador estadounidense. Son las empresas que usan la IA como cortina de humo para justificar la sustitución por mano de obra más barata y menos conflictiva. Les dijeron que la inteligencia artificial se llevaría sus empleos. En realidad, la IA les está proporcionando la coartada perfecta para hacerlo ellos mismos.

Lo que esto significa para el trabajador americano y el futuro del empleo

Treinta y cinco años después de su creación, el programa H-1B ya no llena brechas de talento. Es el mecanismo más elegante de control laboral jamás escrito en una ley. Permite a las corporaciones pagar menos y exigir más lealtad. Permite desplazar a trabajadores con derechos plenos por trabajadores con derechos condicionados. Y lo hace bajo la bandera de la innovación y la competitividad global. Mientras tanto, el trabajador estadounidense recibe el correo de las 6 de la mañana y ve cómo su puesto se cubre con alguien que no puede decir que no.

Esta no es una anécdota de Oracle. Es el modelo que se está extendiendo en toda la industria tecnológica. Y mientras los medios repiten la narrativa de la “escasez de talento”, los datos y los hechos muestran una realidad distinta: no falta talento. Falta disposición a pagar el precio real del talento americano.

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